Leer ciencia ficción es entrever el futuro que otros imaginaron. Y que, en muchos, miles de casos, se hace realidad. Esa capacidad de pensar en cosas que no existen es una de las características que nos eleva como especie. De las mejores. Y el poderlas materializar después, aún más.
Sin ese pozo sin fin no hubiéramos trascendido. Cero exploraciones. Ni un romance. Porque todo lo que logramos, lo hicimos primero en la mente.
La imaginación es infinita, y es el recipiente de nuestra posibilidad.
