La edad

Definitivamente ya no soy joven. Desde que me parecen inapropiados (por la edad) los vestidos que les ponen a niñas que no saben ni andar en tacones hasta que las 12 de la noche ya es muy tarde… ¡Qué joven se vuelve uno viejo!

Los seres humanos seguimos teniendo un imperativo biológico que debemos cumplir. No por nada somos capaces de procrear a los 14 años. Pero también hemos cambiado (en muy pocas décadas) a asignarnos otros imperativos sociales que pelean con nuestros cuerpos. Tengo cero problema con retrasar la edad de la crianza. Y tampoco me importa pelearme con mis hijos para ayudarlos a no saltarse etapas. Si en verdad estamos alargando las etapas de la infancia y adolescencia, seamos consecuentes y no los disfracemos de adultos hasta que puedan serlo.

No podemos tener dos cosas que se eliminan entre sí a la vez. Y eso tal vez hace más complicado el trabajo de acompañar a seres humanos en el camino de la adultez. Sin embargo, estoy convencida que vale la pena.

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