La realidad

Hay expectativas para todo. No podríamos vivir en sociedad sin ellas. Por ejemplo, tenemos la expectativa que si trabajamos, nos pagan. Si tenemos verde en el semáforo, pasamos. Y si tenemos una pareja, es nuestro apoyo. Eso es bueno, porque así hacemos planes. Pero las expectativas no son la realidad y muchas veces no se cumplen.

Quisiera poder moldear totalmente mi futuro, pero hay demasiadas cosas fuera de mi ámbito de influencia. Casi que lo único que puedo controlar son las reacciones a mis impulsos porque ni siquiera mis emociones son “mías” en el sentido de yo poder escoger. Uno trabaja con lo que hay, buscando que sea lo que uno quiera y adaptándose a lo que toca.

Yo sí estoy a favor de tener expectativas y hablarlas. Dejarlas claras y construir sobre ellas, aún sabiendo que no se van a cumplir al cien. No importa. Vale la pena creer en un futuro que uno quiera y mover un poquito la realidad.

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