La intensidad

Me gusta la gente intensa. La que tiene pasión por la vida y la manifiesta. Sólo deja de gustarme cuando no encuentran el botón para bajarle un poco al volumen. Porque no se puede vivir siempre al tope, todo lo que está tenso permanentemente se rompe.

Los seres humanos estamos hechos para correr distancias cortas, con estallidos de energía y períodos de descanso. No para las maratones. Esas son modas modernas.

Yo misma he tenido que encontrar mi propio botón de bajarle tres rayitas a mi intensidad. No me puedo volcar entera en todo, todo el tiempo. Y ese cuidado me permite meterle hasta el fondo a las cosas que sí valen la pena. Al menos eso espero, porque detesto correr.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.