Sin tiempo

No he tenido tiempo para pensar hoy. Y, no sé, creo que algunos días eso es bueno. Parte de la distracción de la vida es ese monólogo continuo interior que nos separa de lo que estamos haciendo.

Parece ser que los seres humanos no adquirimos esa voz hasta que adquirimos lenguaje, como si el yo que construimos necesitara de palabras para hablarse a la existencia. También eso indica que probablemente el ego es algo posterior a nuestra existencia y que es posible acallarlo sin desaparecer. Interesante que la ciencia sirva para demostrar ciertos postulados filosóficos/religiosos.

Independiente de todo eso, el hecho de estar ocupada, me da la oportunidad para descansar de pensar. De salirme de mi temporalidad al no tener un minuto qué perder. Tal vez allí resida la verdadera eternidad.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.