Se me van los días queriendo ser creativa sin lograrlo. Porque se me va la energía en otras cosas. Y está bien. Es lo que hay.
La compulsión creativa a veces es fatigante. Es una voz exigente en el oído diciendo que estamos desperdiciando nuestro tiempo y que deberíamos tirarlo todo para sólo dedicarnos a ella. Todos la tenemos y algunos la siguen con buena fortuna.
A mí me sirve dejar que se acumule hasta sentir que, si no la encauso, voy a estallar. El producto no siempre es bueno, pero la sensación posterior sí.
