Las reglas

Una de las mejores cosas que escuché cuando comencé a ser mamá, es que es mejor no tener demasiadas reglas en casa, que sean conocidas previamente y que siempre se hagan cumplir con consecuencias rápidas y razonables, también previamente establecidas. Me ha servido mucho, sobre todo a mí, que me gusta controlarlo todo. Porque el que más tiene que atenerse a las normas debería ser el que las impone.

Todas las revoluciones emanan de un sentimiento de injusticia. Principalmente cuando se considera que los que mandan no actúan correctamente. Hay antropólogos que proponen que el ser humano tiene un sentido intrínseco de lo que es justo haciendo, por ejemplo, que se rebele terminantemente en contra de la esclavitud (sobre todo si se le aplica a él).

En estos tiempos veo que hay mucho entusiasmo hacia ciertas figuras déspotas. Me preocupa, porque los autoritarios son buenos para poner reglas, pero jamás para seguirlas. Y no es eso lo que uno quiere para la vida.

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