La forma y el fondo

He escuchado tantas veces que el modo para decir las cosas influye en cómo son recibidas, que casi me lo creo. Aunque si me pongo a pensar de todas las veces que les he dicho a mis hijos que no me hablen “así”, estoy segura que en algo influye. En el diseño, sin embargo, es un axioma lo de “la forma sigue al fondo”. Y en ética, jamás el fin justifica los medios.

La verdad es que las tres cosas son válidas, pero cada una en su ámbito. En las interacciones personales, el tono, los gestos, la actitud, llenan los espacios de claves no verbales que sí hacen una diferencia. Diciendo lo mismo, el modo marca cómo se recibe el mensaje. Lo que hace tan divertido que uno lea los textos con inflexión, porque el tono se los pone uno exclusivamente.

Yo sí creo que las cosas son mejor en directo, con el menor drama posible y con la mayor amabilidad. No hay razón para no ser cordial, aún cuando se están dando órdenes. Hasta que ya no es posible serlo. Un poco como Roadhouse (“be nice, until I tell you not to be nice”).

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