Vi palomas deshojarse del techo de una iglesia que dice ser la primera. En realidad, todos somos primeros en algo. Al menos en nuestras propias vidas. Y, si queremos hilar más fino, todo lo que hacemos es nuevo porque es imposible repetir las cosas. El momento pasa. Y tal vez el siguiente sea parecido, pero nunca igual.
Rico tener primeras veces. Escoger si habrá más o uno se queda con esa única. Y, aunque el ser especial sea lo más común en la naturaleza, no hay obligación de quitarle mérito.
Pequeñita la iglesia. Parece un libro colocado sobre las orillas de su portada, haciendo un triángulo. Adecuado que las palomas parecieran pájaros de papel que alguien deja caer.
