Engañosamente simple

Hay postres que aparentemente son sin gracia: un pan-de-pan, unas torrejas, los buñuelos… ay, las chancletas. Un postre inglés, el trifle, que no podría tener ingredientes más sencillos. Pero todos tienen capas de sutileza que nos hacen regresar a comerlos una y otra vez.

La complejidad a veces tiene poco qué ver con lo complicado. Así son las mejores personas: sencillas, abiertas, fáciles de convivir. Pero profundas y llenas de sabores bien hechos. Tal vez eso es el secreto: hacer bien las cosas, por muy simples que parezcan.

Me gustan esas cosas, prefiero esas personas. Es más rico tener un fundamento firme y bien alisado. Se puede construir un edificio enorme sobre esa base. Ahora sólo tengo que encontrar una buena receta para las chancletas.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.