No se trata de ti

El famoso «no eres tú, soy yo», es lo más certero que pueda haber en este mundo. Porque jamás se trata acerca del otro, sino de cómo nos hace sentir. En eso siempre hay razón: las personas sólo nos lastiman si los dejamos. Pero… como es usual, las cosas no son blancas o negras. Claro que nos pueden hacer/decir algo con toda la intención de ofendernos, herirnos. Y claro que los sentimientos iniciales son involuntarios. Hasta allí, es una agresión que da en el blanco y que uno no puede dejar de sentir. Pero… ¿qué pasa con el después?

Esa maravillosa capacidad que tenemos de tomar un espacio entre el sentimiento y la reacción. Y la poderosa oportunidad que se nos da de no alimentar nuestro dolor más allá de lo que ya existe de por sí. Esas cosas que nos permiten respirar y seguir y no desangrarnos, son lo que hace que las cosas definitivamente sean más acerca de nosotros que de los terceros.

En las relaciones es imposible que no haya una alimentación emocional que va y viene. En todas. Pero también podemos aprender a no comernos todo lo que nos presentan. Y, que tengamos ese alejamiento, o al menos esa falta de reactividad, no quiere decir que no podamos levantarnos e irnos de una situación que nos agrede. Tal vez hasta es más fácil, porque no nos enganchamos sino que simplemente lo dejamos atrás.

Para todo el resto de situaciones, también se vale decir: no soy yo, sos vos.

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