Estuve almorzando con primos que son una generación más viejos que yo. Por circunstancias de mi vida, así me tocó. Estoy en limbo entre mis hermanas/primos y sus hijos y no encajo en ninguna de las etapas que tienen. Resulta que mis papás se desvincularon de sus familias, por las razones que fueran, y yo crecí como en una burbuja.
Pero yo quiero saber. Me interesa qué música le gustaba a mi tío y qué comida cocinaba mi abuela y cómo salía vestido mi papá para parrandear. No es que sienta un vacío. En realidad, ninguno conocemos del todo lo que hicieron las generaciones pasadas. Esto nos da la libertad para hacer nuestras propias muladas. No. Yo quiero saber porque me gusta darles dimensión a las personas que han venido antes. La gente no es plana, tiene capas. Conocerlas nos ayuda a tener una visión más amplia del mundo.
El almuerzo estuvo delicioso. Me siento en casa. Y no. Estoy en un lugar que observo y pregunto e indago y me puedo poner a reflexionar sin sentimientos involucrados. Tal vez mi papel dentro de esta familia sea la del testigo.
