Uno habla de lo que sabe

Cuando me examiné para privados, el mejor consejo que me dieron es “no conteste lo que le pregunten, conteste lo que sabe”. Y, en general, es una forma de pasar por la vida, haciendo parecer que uno tiene algo de conocimiento. El detalle está en que es tan poco, ínfimo lo que realmente conocemos y tanto, tanto lo que ignoramos, que generalmente nos repetimos. Demasiadas veces.

El mundo no sólo es vasto. Es imposible percibirlo todo. Tenemos el propio límite de nuestros sentidos, que no procesan la totalidad de la información que les llega. Hay frecuencias que no escuchamos, ondas visuales que no vemos. Y eso sólo con respecto a rangos que se salen de lo que ya hacemos. Creo que ni siquiera podemos imaginar qué no percibimos, por el simple hecho que nos es desconocido. ¿Cómo saber que uno ignora algo que no sabe que existe?

Cuando uno está con otra persona, también está frente a otro mundo. Uno nuevo. Aunque ya conozcamos a quien nos acompaña. Porque no sabemos qué partes aún quedan por descubrir. A mí me cuesta mucho no hablar de lo que sé. Que es poco y variado. Tal vez lo que más esfuerzo me requiere es escuchar. Pero, soy tan curiosa, que eso me empuja a poner atención. Porque siempre puedo descubrir algo nuevo.

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