Generar asombro

La mejor postura estúpida de los adolescentes es que lo saben todo y nada les parece nuevo ni maravilloso. Es como si, después de la primera infancia, cuando todo era una primera vez, ya no tienen nada sorprendente qué esperar de la vida. El verdadero problema es cuando esa actitud se traslada a adultos. Creo que pocas personas me parecen más aburridas que las que creen que lo saben todo.

Luego uno crece, cuando crece bien, y se da cuenta que, si bien es cierto que no hay nada nuevo bajo el sol, cada cosa que sucede es la primera vez que nos pasa a nosotros. Allí es donde vive la maravilla del mundo. Toda existencia se renueva, crece, cambia. Y en identificar ese cambio se nos debería pasar la vida entera.

Para estar así, se necesita demasiado entrenado en dejar ir todo lo que uno tiene por cierto en el transcurso normal de nuestra vida. Hasta el agua que no sabe a nada, si le ponemos atención, tiene un componente de felicidad. Si logramos encontrarlo, sabemos cada vez más cosas.

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