El tiempo contra la paciencia

Hay una forma de pasar la vida: queriendo cambiarlo todo y nunca estar satisfecho. Hay otra: resignarse y dejar que le pase a uno encima todo. Obvio, todos oscilamos entre ambas, porque uno nunca se mantiene en un extremo siempre, sino que se mueve de uno a otro como péndulo.

Edtoy haciendo un caldo de pavo desde hace cuatro días, dejando que los huesos se disuelvan en el agua caliente hasta que suelten todo lo que necesito. El proceso requiere un mínimo de involucramiento y mucho tiempo, una mezcla entre dejar pasar y manipular cuando se debe. No es resignarse, no es empujar, es aceptar lo que hay y trabajar con eso para hacer lo mejor que se pueda.

Cada día trato de hacer eso: ver lo que tengo, experimentarlo, trabajar con lo que está a mi alcance y dejar que las cosas se consuman solas. Hay muy poco que está dentro de mi esfera de control. Y mucho del día a día no cambiaría si tuviera más o menos. Simplemente es lo que hay.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.