Detesto ponerme la guarda para dormir. Al principio sobre todo tenía pesadillas, porque siento que me aprieta los dientes. No pareciera tener relación una cosa con la otra, pero en mi mente sí y supongo que eso es suficiente.
Yo no sé cómo habrán dormido nuestros antepasados. He leído que, hasta la invención de los relojes personales y su democratización, nadie pensaba que fuera normal ni necesario dormir ocho horas de corrido. La gente se acostaba temprano y se despertaba las veces que fuera normal para cada uno, hasta la salida del sol. Ahora, dormir es una experiencia mistificada que debe realizarse con horarios y mínimos. Suena más ordenado, pero no sé si le sirve a más personas.
Anoche me puse la guarda para dormir y no me apretó demasiado. Pero tampoco dormí de corrido.
