No estoy de acuerdo

Las redes sociales no son la plataforma para discusiones serias. Menos aún para convencer gente. A lo más que llegan es a un muro de quejas que airear. Tal vez el boletín de información del barrio. Seguro un bazar permanente de oferta de cosas que quiero y no necesito. Pero no, nunca, el medio para presentar una idea con sutilezas.

No estoy de acuerdo con muchas cosas que leo. Pero estoy consciente que hay varios factores de peso para que yo no dé mi opinión: puede ser sólo una muestra de un argumento más amplio, puedo no conocer lo suficiente del tema y, lo más importante, lo que yo opine tiene poca relevancia.

Hay una libertad diáfana en no tener que opinar de todo y no fijar mis posturas siempre. Se vuelve uno casi esclavo de hablar y de mostrar lo que uno piensa todo el tiempo. Mejor reservarme para cuando verdaderamente me parezca relevante. Y esperar la avalancha de opiniones en desacuerdo.

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