Tengo la costumbre de hacer preguntas complicadas a las que me da pereza investigar la respuesta. Prefiero inventarme una historia.
Puros cuestionamientos filosóficos acompañando el café del almuerzo. Cosas que pueden ser importantes y completamente intrascendentes como el origen de los finlandeses. El cerebro también sirve para explicar el universo a la medida, dejarlo que me lleve a lugares divertidos y perderme en elucubraciones.
Para datos duros, cuando la vida sí se modifica con la respuesta, está todo el resto de horas del día.
