En la vida, hacer competencia siempre tiene desventajas. O uno gana y pretende que sea siempre así, con la inevitable derrota futura dejándose venir de forma inexorable, o uno pierde y se va al caño el esfuerzo metido en el emprendimiento. No creo, para nada, que los retos no sean beneficiosos. Considero las marcas como una buena forma de medir progresos. Y los concursos hasta pueden llegar a ser divertidos.
Uno tiene siempre a alguien contra quien competir. La persona del espejo es un rival implacable que puede hundirnos. Además tiene de su lado al tiempo, un aliado leal. Siempre seremos más viejos mañana. Y siempre tendremos la obligación de ser nuestra mejor versión hoy. Porque somos envases irreemplazables que llenamos de vida. Y, aunque no siempre tenemos la forma externa que quisiéramos, el contenido está completamente a nuestra merced.
La vida no es un concurso, pero yo quiero ganarla.
