En los cuentos de hadas, los atajos se convierten en extravíos, pero siempre hay forma de llegar a la meta. Esa palabra es linda como concepto, porque habla de pérdidas temporales. Todo puede encontrarse, cualquiera puede regresar y todos los caminos terminan en casa, sin importar cuántas vueltas den.
Tal vez la diferencia entre una pérdida y un simple extravío sea la determinación de no olvidar el destino. Algo así como Odiseo y su necesidad de regresar a Ítaca. Todos podemos tomar un rumbo, pero sólo los que no pierden el faro de vista logran llegar al puerto que soñaron.
Lo que pasa en el camino, todos los bosques que se atraviesan, los desiertos desolados, los paisajes hermosos, son eso, simplemente el camino. He extraviado muchas cosas, ya sea porque tomaron una ruta alterna, o porque se quedaron atrás. Pero quiero creer que volveré a encontrarlas y tendremos mucho de qué hablar.
