Mi hija tiene un infinito en la cabeza
se le sale en el pelo de mar revuelto
la voz de sirena declamando
y los ojos sin color definido.
Mi hija da pasos más largos que sus piernas
baila hasta caerse
y pide sin pena, lo quiere todo.
Mi hija es una pequeña tormenta
no pasa desapercibida
todo lo mueve.
Mi hija es un tesoro ardiente
me quema el corazón
la quiero abrazar para siempre.
Mi hija vuela
apenas le basta el cielo
y yo quiero ser el viento que la lleve.
