Martes de sobras

En casa, lo que va quedando de la comida (que nunca es demasiado), lo paso en tacos, reimaginado en sabores distintos de los originales. Se convierte en algo hasta mágico, eso de presentar lo mismo, pero no. La gente en casa siente que le puse un buffet para escoger, yo me siento como administradora eficiente de recursos y la refri se vacía. Todos ganamos.

Siempre nos van quedando pequeños resabios de cosas útiles, el retazo de un poema aprendido en el colegio, la falda que nos gustaba hace años, el suéter de mi mamá. Cosas que no vamos a tirar, ya son parte nuestra, pero parecen piezas sueltas de Legos. Construirse uno cada vez con lo que tiene a mano es lo único que nos salva de quedarnos desperdigados por el suelo. Seguro no nos parecemos al plan original, pero no significa que no seamos igual de bonitos.

Y, los tacos de sobras, se elevan a otro nivel con aguacate.

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