Nunca he podido hacer malabares con tres pelotas. Supongo que es falta de técnica y práctica, pero no me sale y me encanta ver a la gente que sí puede. Supongo que es un balance entre fijarse y dejar ir para que todo fluya.
En estos días me siento así, como una malabarista principiante a la que sacan al circo con más pelotas de las que puede tener en el aire. Le pongo atención a una cosa y se me descompone otra. Si sale bien el almuerzo, falta una tarea de mate y si tengo que comprar verduras, sale mal el arroz. Va siendo complicado y la vida no está en cuarentena. Seguimos necesitando vivir.
Tal vez lo mío no sea mantenerlo todo en el aire al mismo tiempo, sino irle dando atención a cada cosa a la vez y tener fe que lo demás se puede atender solo. Menos mal no he probado con antorchas encendidas.
