Poblamos la tierra cuando aprendimos a llevarnos el agua en el cuerpo
Nos habita y mueve, la lloramos salado y besamos dulce, humedece los amores nocturnos
Al pararnos a la orilla del mundo, dejando que nuestro cuerpo crea que aún es líquido
Las olas nos llaman, quieren que les devolvamos lo que robamos dentro de la piel
Nuestra memoria está hecha de agua, de las veces que nos derretimos por las calles
La mezcla de sudor que dejamos en una cama, la saliva que compartimos
Mis mareas se mueven al ritmo de tu planeta, que también es líquido y me bautiza.
