Soltar el bulto

Me hinché. Casi seis libras en dos o tres días. Me siento como sapo y no hay mucho que pueda hacer más que esperar. Pasa de vez en cuando. La sensación es incómoda, no está localizada y no es necesariamente evidente. No puedo decir: ve, aquí me duele. Y esa falta de especifidad lo hace confuso. Como si no existiera. Pero sí.

En mucho se parece a los sentimientos sin resolver. Nos molestan y no los podemos nombrar y menos sacarlos. Es el recuerdo de alguien sin cara ni nombre que sale en nuestras pesadillas. Es la picazón en la espalda que no alcanzamos. A veces es preferible un golpe evidente a esos fantasmas contra los que no podemos pelear. No se puede golpear el humo. Pero sí respirar y sacarlo. Esparcilo por el viento.

Así que esperaré, respirando, a que se me pase la hinchazón y la incomodidad.

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