Tengo un proyecto desde hace cuatro meses que no me había sentado a terminar. En primer lugar porque era cuestión de ponerle formato a un documento y eso toma tiempo sin diversión. En segundo lugar porque me era emocionalmente cansado.
Cuando no quiero enfrentar algo, lo dejo. Mucho tiempo. Y me queda el cargo de conciencia por todo lo que no hago. Y eso me hace querer hacerlo menos. El círculo vicioso de procrastinar.
Pero ya lo hice.
