Tengo unos Keds que seguro son más viejo que mi hija. Ya están manchados más allá de lo que puede hacer mi lavadora por ellos y donde no, están desteñidos. Los Keds me recuerda al colegio y recibir un par para mi cumpleaños con la ilusión de niña pobre con sus primeros zapatos de “marca”. Desde entonces siempre me han gustado y fui feliz cuando vi que habían vuelto a ponerse de moda. Pero éstos ya están viejos y no me han gustado otros.
Así que los pinté. Con espirales y rayos y flores. Se siguen viendo viejos, pero los puse nuevos, para mí. Así como se puede apreciar volver a comer huevos por las mañanas. Besar a los niños por las noches. Leer. El karate. Todo lo que hacemos de forma regular, cuando lo vemos con una pequeña variante, nos lo hacemos nuevo.
Editamos, resumimos nuestras experiencias, como agarrar una foto vieja que vimos bien sólo la primera vez y luego no fijarnos en los detalles. Y siempre hay algo nuevo.
Ahora mis zapatos están decorados. Igual quiero otro par.
