Regreso a leer un artículo que describe que sabemos qué sabemos y qué no sabemos, pero no todo lo que no sabemos. Es imposible tener una dimensión exacta de nuestra ignorancia, simplemente porque para tenerla, deberíamos adquirir las habilidades que nos la quitan. Es una paradoja de la realidad que describe con exactitud porqur la gente que no sabe y que cree que sabe, es la más peligrosa. Mi papá decía que no hay nada peor que un tonto con iniciativa.
Por el otro lado, adquirir más conocimiento nos abre los ojos al universo de desconocimiento que se despliega a nuestra vista. Algo así como ir perdiendo la visión, comprar anteojos nuevos y descubrir todas las arrugas que no nos habíamos visto antes.
Yo sé que ni siquiera sé todo lo que no sé. Y que prefiero seguir pensando me están sirviendo las cremas contra las arrugas.
