Mentira. Quiero todo, siempre. Tal vez, como tuiteé hace poco, lo que quisiera es no querer. No querer tener otro cuerpo, menos años, más cosas. O no querer hacer cosas que igual no haría si pudiera.
Manejamos un nivel de frustración por las cosas que no tenemos, que poco puedo entender. Es como que nos hace falta tener un helicóptero, cuando ni siquiera nos hemos subido a uno. No se puede tener nostalgia por las cosas que nunca se han tenido. O no deberíamos hacerlo.
Ansiar lo que no está a nuestro lado, nos ciega. Y no es malo querer otras cosas, nos quedaríamos estancados. Pero sí es pésimo no apreciar el momento en el que estamos. El cuerpo que tenemos y nos lleva a todas partes. El cariño que nos dan y damos.
Quiero todo. Y quiero cada vez menos.
