Comenzar con el «no»

No, no sé hablar francés. No, no tengo mi cinta negra. No, no he vendido muchos libros.

Todo lo comenzamos en no y luego lo vamos adquiriendo. No estamos con esa persona que nos gusta. No tenemos el trabajo que queremos. No hemos escrito la tesis para graduarnos. Pero hay una palabra mágica, más que «abracadabra», que nos abre todas las puertas que tienen por rótulo el «no».

AÚN. Ese aún que todavía se tilda porque sustituye al «todavía». No, no hablo francés, aún. Porque no nacemos sabiendo, haciendo, teniendo. Nacemos con una hoja enorme, relativamente en blanco, que vamos llenando de lo que queremos ponerle. Todos los días le pintamos algo nuevo, aunque no queramos, o no nos demos cuenta. La llenamos de todas esas cosas que vamos acumulando. Todo deja marca, pero la hoja se va moviendo como aquellas «televisiones» que hacíamos de pequeños en el colegio con una caja de zapatos. La historia que nos escribimos siempre está en movimiento y dejar el lápiz parado sólo traza líneas aburridas.

No, no sé hablar francés, pero estoy aprendiendo. No he vendido muchos libros, pero ya fui a dejar una muestra a una librería para poder hacerlo. No tengo mi cinta negra, pero mañana hago un examen que me acerca a un grado de tenerla.

No. Aún no. Pero ya casi.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.