Zapatos nuevos

Cuando estaba en el colegio, los Rebook y los Keds eran LOS zapatos. Por supuesto no tuve muchos, ni al principio de la moda. Así que los pares que me regalaron los cuidé con el esmero de gente que sabe lo difícil que es tener cosas. No es malo el apreciar lo que uno tiene. Es malo tener miedo de no tenerlo. La posesión sin libertad es una forma de esclavitud… para el dueño.

Hay cosas que uno no puede perder en esta vida y recuperar después. El tiempo, principalmente. Aún así, lo gastamos sin pensarlo, porque no hay forma de detenerse, de decirle a las horas que no pasen porque uno quiere pensar muy, muy bien qué hacer con ellas. La vida se va y se lo lleva a uno, aunque uno no quiera. Todo lo demás, todo, todo, todo, está para usarse y gastarse y arruinarse si eso toca. Y volverlo a hacer.

Me acabo de comprar zapatos nuevos. Rosados. Y no me los quiero poner porque se arruinan. Así que tengo como propósito usarlos por lo menos una vez a la semana. Hasta que se arruinen.

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