Una tercera parte

Tengo mis trastos y los de mi mamá desde hace veinte años. Y los conservo, porque no hay forma de sacarme de la mente que no puedo sacarlos. Hasta hoy. Los puse todos en el mismo lugar y escogí lo que más me gusta. Hay cajas sin abrir y así se van a quedar. Si no las he usado en 20 años, no me hacen falta.

Uno debería limpiar todo con regularidad. Sacar lo que no usa. Dejar de guardar. Viajar ligero. Una de las mejores cosas de la vida es aprender qué es lo verdaderamente importante y quedarse con eso.

Me quedé con demasiado. Lo entiendo. Pero ya tomé un primer paso. Lo que sigue es más difícil.

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