Mi año ha comenzado con pérdidas significativas. Eso, en una vida que ya conoció pérdidas. Tal vez la diferencia es que las siento muy seguidas.
No estamos preparados para los duelos. Para dejar ir. Para perder. Nos hacen falta herramientas emocionales y tiempo y apoyo. Y la valentía para sentir el dolor. Eso es lo que cuesta. Sentirlo y agotarlo.
Ahora también le estoy ayudando a mi hija a vivir un duelo y eso me cuesta aún más. Pero ya lo aprenderemos juntas.
