Prepararse para morir

Hay pocos ejercicios que nos hacen reflexionar tanto acerca de cómo estamos llevando nuestras vidas como el que comienza preguntando:  «¿Si usted supiera que va a morir en una semana, qué haría?» Puede ser la idiotez más grande de manipulación ridícula sobre la Tierra. Porque todos sabemos que vamos a morir. Es más, es casi lo único que traemos asegurado con la vida. El hecho que no tengamos el día del calendario marcado, no cambia un ápice de la realidad: nos vamos a morir.

Pero como somos una raza verdaderamente extraña, vivimos sin tener ese detalle presente y, cuando la Calaca se lleva a alguien cercano, actuamos como si fuera lo más sorprendente del mundo. En verdad que no lo entiendo.

Tal vez es porque desde niños nos quieren escudar de este hecho: se muere el perro y «se fue a vivir con el veterinario.» Pues no. En mi casa se murió el gato y se murió el gato. Mis hijos lo extrañan, pero tienen esa satisfacción de un círculo cerrado y pueden continuar con sus vidas.

Obviamente no se trata de vivir la vida con el féretro al hombro. Es que uno SIEMPRE debería actuar «como si se fuera a morir mañana», porque ese mañana llega eventualmente.

Yo no tengo idea de cuánto tiempo voy a estar en esta dimensión. Sí creo firmemente que hay una vida después, pero como no sé a ciencia cierta cómo es, me concentro en esta. Me encantaría pensar que, si me hacen la famosa pregunta, puedo contestar con un «no haría nada diferente. «