Estoy comenzando un par de semanas de descanso y, verdaderamente, siento que algo me hace falta. Desde hace unos años hago ejercicio fuerte casi todos los días y, en mi mente obsesiva, un día sin moverme implica un par de puntos porcentuales de grasa no deseados. Así, me miraban practicando karate con yeso, gatear del dolor de espalda y otro par de imprudencias.
Resulta que es bueno para un momento para darle chance al cuerpo de soltar el estrés al que lo sometemos cuando nos esforzamos. Algo así como nuestra mente necesita dormir para afianzar ideas y resolver conflictos. O como es bueno darse vacaciones del trabajo para regresar con más fuerzas.
En la vida, no sólo la variedad nos hace mejorar. También estar parados, tranquilos, descansar, nos lleva a avanzar. Si sólo seguimos sin parar, de repente no vemos hacia donde vamos y nos desviamos de la meta. O tal vez la meta ya no es la misma. O, simplemente, necesitamos disfrutar sel paisaje.
Yo quiero hacer yoga estas semanas. Pero no en la mañana, tal vez en la tarde. O tal vez mañana. Ya veremos cuánto me engordo.
