Me subí a una escalera

Le tengo pavor a las escaleras. Se mueven y son altas y me puedo caer. Pero quería pintar una pared y tuve que subirme a una. Lo hice muy bien (subirme, no pintar, dejé manchas por todos lados) y sólo me di cuenta que estaba nerviosa hasta que bajé.

Me encanta el lema “lo perfecto es enemigo de lo bueno”. Me gusta aún más “todo lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacer hasta mal”. Así como mi pared. O repellar. O cantar. O bailar. Todo lo que le da a uno verdadera felicidad y es para uno. Los demás pueden pintar sus propias paredes.

Tengo que volver a encaramarme a esa escalera porque falta la parte blanca de las gradas. Ya lo haré con igual de miedo e igual de mal. Y con la misma satisfacción.

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