El año de ser diferentes

Me encanta hacer reparaciones en mi casa. Es demasiado satisfactorio poder arreglar uno sus cosas. Pero tengo tiempo de no hacerlo. Y este año decidí que ya es hora de retomarlo.

Tomar el impulso de comenzar es complicado porque uno comienza de cero y hay que ponerle más esfuerzo a mover un cuerpo detenido que uno en movimiento. Eso aplica para todo. Hasta por lo espiritual. Estancarse es fácil. Salir del hoyo cuesta. Pero también se puede.

Ya tengo mis herramientas en el carrito de compras. Ya tengo el esquema para tener bien la casa en un tiempo razonable. Y ya sé qué puedo hacer yo misma y qué no. Ahora sólo es cuestión de comenzar.

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