Las cosas existen en la realidad como un todo. Parece evidente y hasta inútil decirlo de tan real. Pero el punto es que no lo vemos todo junto todo el tiempo. Existe un constreñimiento efectivo de lo que podemos percibir a la vez y eso hace que siempre tengamos sesgos. Aplica para cosas, personas y situaciones.
En un proceso de crecimiento de una relación, esto es especialmente importante. Las personas involucradas miran la situación desde un punto de vista y los que están afuera de otro. Por eso ayuda a buscar a terceros que le den a uno una perspectiva diferente. Con el cuidado de no escoger a alguien con aún más miopía que uno mismo.
Yo trato de agarrar una amplitud más grande para mis relaciones más cercanas. No siempre es posible, porque, por mucho que yo cambie de posición, siempre sólo voy a poder ocupar un espacio específico a la vez. La condición humana es esencialmente angosta. Y eso me obliga a ser más abierta al punto de vista de los otros, porque ellos miran lo que yo no.
