Estoy planeando viaje con los chicos y no les estoy preguntando si les gusta el destino o no. Porque hay cosas que no saben si las quieren porque no las conocen. Y porque yo pago y yo decido.
Nunca he creído que en familia las cosas deban ser democráticas o igualitarias. Es una jerarquía bien delimitada, con obligaciones y privilegios que no son intercambiables. Obvio, esto aplica con los hijos que viven con uno. Y mientras hay una clara distinción de posiciones. No sé cómo será tener hijos adultos. Ya lo averiguaré.
Para mientras, sigo haciendo planes inconsultos, antidemocráticos, dictatoriales y enteramente propios. Y sé que, sea lo que sea, será una magnífica experiencia.
