Ayer pensé en ti

En un momento de calma me paseé por una Iglesia

La recorrí entre visita y piedad, no sabiendo bien a dónde iba

Pasé frente al Santísimo y me emocioné, un poco de fe recuperada

Seguí el corredor, hacia el otro lado, caminando lento

Y llegué a la capilla que lleva tu nombre, ése que no te gustaba

No quise entrar, excusándome el tiempo corto

Pero regresé y me hinqué y pensé en ti

Y lloré. Lloré porque no estás para verme. Porque no has jugado con mis hijos.

Porque me hace falta tu mano suave en mi cara.

Porque no me dices que estás feliz por mí.

Me haces más falta ahora, que no me duele tanto que no estés.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.