Dejarlo todo

Vivo en la misma casa desde que nací y de eso ya van a ser bastantes años. Salvo un par de veces fuera, éste ha sido mi lugar. Y me ha costado pensar en dejarlo. Pero… A veces me pregunto si estar aferrada a lugares y cosas nos ata y no nos deja trascender. Al menos eso dicen en las clases de budismo y meditación y espiritualidad y etc.

Tendemos a asignarle un valor emocional a cosas materiales. Es normal. Tenemos amuletos y supersticiones y tradiciones y el florero especial de la abuela… Papelitos escritos en momentos importantes. Cosas que no cuestan algo intrínsecamente, pero que valen mucho. Y, en principio, hasta de eso nos deberíamos poder despojar.

Me gustaría decir que voy por el camino del desprendimiento, pero conservo los utensilios de cocina de mi mamá que son más viejos que yo como tesoros. No creo que alguna vez mi alma acaparadora pueda lograrlo.

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