Las medidas que no sirven

Todo lo medimos, hasta la vida la contamos en tiempo. Parece que nos sobrepasa la necesidad de llevar un récord y hacer comparaciones. Lo cual es perfecto para una compañía, pero no para una persona.

Obtener satisfacción de un número en frío es perdernos de la travesía que llevó allí. Tal vez estoy con la alerta puesta en una cifra en una balanza. Es cierto que me hace ruido. Pero también sé desde dónde he llegado hasta aquí.

Un examen

Te comparan contra la norma desde que naces. Una norma que en realidad no existe. No hay tal cosa como la persona “promedio”. Si así fuera, no habría la necesidad de ajustar los asientos en los carros.

Las fórmulas existen, básicamente, para dar una guía general de lo que puede suceder más veces. Si 8 de cada 10 personas cruzan a la derecha, podemos deducir que lo harán 80 de cada 100. Pero… los moldes sólo son beneficiosos para las galletas.

No queremos tener una horda de personas iguales. Lo más común es lo único en la naturaleza que no repite ni las hojas de un árbol. Así que, hagamos el examen y saquemos nuestra nota. La nuestra.