Comencemos

Los cambios nos aterran. Por lo menos a mí, que me gustan los horarios y las cosas repetitivas y lo predecible. Pero por algo la mayor lección que me ha dado la vida es la inconstancia y la incertidumbre y cómo lo firme es por dentro, no por fuera. La única manera de caminar por un suelo que se mueve es tener el centro bien controlado y las rodillas suaves.

Nada, nada se queda igual. Y uno puede aprender a lo entender lo nuevo o llorar por lo que ya no está.

A veces hago ambas. Me cae mal que no siga lo que me gusta. Y me aterra no saber qué viene. Después me doy cuenta que nunca lo he sabido y aún estoy aquí. Sigo aquí. Y seguiré.