Lo peor que uno puede sentir es que no es suficiente. Que no importa cuánto sepa hacer, cuánto sea, cuánto dé, nunca va a ser suficiente. Es una piedra con filo que desgarra y le recuerda a uno que siempre falta algo.
La pesadez oprime. Dan ganas de salir volando, aunque sea de un puente.
El remedio puede ser dejar ir todo lo que uno cree que es y quedar vacía, ligera. Sin querer dar, sólo ser. Tal vez por eso nado, para sentir que floto.
