Estoy tratando de entrenar al chucho. Excuso decir que, en los videos, la entrenadora tiene un perro de unas cuarenta libras. El mío rasca las cien. Es un desafío. Y es más trabajo para mí, que para él. Sobre todo que no es MI chucho.
Nos entrenamos constantemente con las cosas que repetimos. Aún sin darnos cuenta. Nuestra vida se encarrila en la rutina, lo hagamos sabiéndolo o no. Y, una vez instaurada una costumbre, cuesta mucho sacarla.
La repetición es el cauce. No importa si es para bien o para mal. Igual queda marcado. A ver cómo me va con este animal.