Hago el café con cronómetro

Tengo la cuchara de medida del café y le tomo tiempo para hacerlo como me gusta. Me permito un chocolate al día, me arruina la vida si no hago ejercicio a la hora que lo tengo planificado y los lunes son para depilarme. Sé a dónde voy en lugares que no he conocido antes y a las cuatro de la tarde es hora de irme de donde esté.

Cuántas reglas para una vida que se me ha desecho entre las manos más veces de las que tenía planeadas. Desde que vi a mi mamá desplomarse frente mío con un derrame debería haber entendido que esto no se puede predecir, ni medir, ni planificar y que siempre, siempre, se trata de adaptarse a lo que viene.

Pero me gusta regresar a lo que conozco. Así que escribo todos los días, me tomo una cerveza los domingos y vino los viernes. Supongo que ya integré en mi rutina lo impredecible.

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