A veces me quedo dormida haciendo meditación.
No logro ver un capítulo entero de Mindhunter por la noche.
No me gusta el brócoli.
Escribo sin editar.
Abro los ojos un momento cuando beso.
Me río mucho, lloro poco, pero no es que siempre esté feliz.
Prefiero enojarme a sentirme triste.
Todas las cosas que no contamos también son nuestras o somos de ellas, porque nos forman desde lo más profundo. Son las vigas de nuestra estructura subconsciente. Ese dolor de corazón roto que tapamos con la ropa y la sonrisa nos puede impulsar a ser más empáticos o a escondernos.
Lo que nos quedamos nos atrapa. Hay que aprender a soltarlo.
