Como tren

La vida se le abalanza a uno sin frenos. Tal vez le pusimos rieles, pero la mayoría del tiempo, va por donde quiere y a uno sólo le queda hacerle ganas. Por eso tomar decisiones es un acto de fe. Implica creer que el panorama va a seguir existiendo en el futuro.

Yo creo que el origen de todas las religiones fue poder hacer profecías. Querer conocer el futuro antes de tiempo. Tener una medida de certeza acerca de lo acertado de nuestras decisiones. Cientos de miles de años más tarde, seguimos adivinando y cruzando los dedos.

Me gusta entrenarme para tener resistencia. Es la única garantía de que, tarde o temprano, las cosas mejoran, sólo hay que aguantar el tiempo suficiente. Allí viene otro tren, tal vez éste se quede en sus rieles.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.